La Torre de Hércules: El faro milenario que vigila el Atlántico
- Jose Luis Rivero Blasco

- 15 nov 2025
- 4 min de lectura

La Torre de Hércules, situada en la ciudad de A Coruña (Galicia, España), es mucho más que un faro: es un testigo de casi dos mil años de historia marítima. Considerado el faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo, este monumento combina ingeniería antigua, leyenda y patrimonio cultural en un solo lugar.
Un faro con origen romano
La construcción original de la Torre de Hércules se remonta al siglo I d.C., durante el reinado del emperador Trajano, un periodo en el que el Imperio romano impulsó importantes obras de ingeniería en sus territorios más alejados. Situada en un punto estratégico de la costa noroeste de la Península Ibérica, la torre servía como guía indispensable para las embarcaciones que navegaban por las peligrosas aguas del Atlántico norte y se aproximaban a lo que entonces se consideraba el extremo occidental del mundo conocido.

Los romanos, maestros en arquitectura y navegación, entendieron la necesidad de dotar a esta zona de un faro imponente que permitiera orientar a los marineros incluso a grandes distancias. La autoría del proyecto se atribuye probablemente al arquitecto Cayo Sevio Lupo, cuyo nombre aparece en una inscripción latina encontrada en las inmediaciones y que constituye una de las evidencias históricas más importantes sobre el origen de la torre.
El diseño original presentaba una estructura de planta cuadrada, característica de la ingeniería romana, y destacaba por su ingeniosa rampa exterior en espiral. Esta rampa permitía ascender gradualmente hasta la parte superior, facilitando el transporte de materiales, el mantenimiento del fuego y el acceso de los vigilantes. Aunque con el paso de los siglos la torre sufrió diversas transformaciones y restauraciones, su núcleo romano ha perdurado, convirtiéndola en el faro en funcionamiento más antiguo del mundo y en un símbolo histórico y cultural de Galicia.

Evolución de su construcción
Aunque el núcleo romano de la Torre de Hércules se ha conservado de manera excepcional a lo largo de casi dos mil años, el faro ha experimentado diversas intervenciones que han ido adaptando su estructura a las necesidades de cada época. La obra original, atribuida a ingenieros romanos del siglo I o II d. C., consistía en una torre de planta cuadrada recubierta de sillares y rematada por una rampa helicoidal exterior que permitía el acceso a la parte superior. Ese diseño, propio de la ingeniería romana, estaba pensado para facilitar el mantenimiento y el funcionamiento del fuego que servía de guía a las embarcaciones.
Con el paso de los siglos, el faro sufrió periodos de abandono y deterioro, aunque nunca dejó de ser un punto de referencia costera. La reforma más significativa tuvo lugar en el siglo XVIII, cuando, bajo el reinado de Carlos III, se emprendió una profunda restauración dirigida por el arquitecto militar Eustaquio Giannini. Durante esta intervención se respetó el núcleo romano, pero se añadió la actual fachada neoclásica que recubre el exterior y confiere a la torre su aspecto moderno. Además, se eliminó la rampa helicoidal para sustituirla por escaleras interiores más prácticas y adaptadas al uso como faro contemporáneo.
Actualmente, la Torre de Hércules alcanza una altura total de 55 metros si se incluye la linterna moderna instalada en su cima. Gracias a esta estructura, la luz del faro puede proyectarse a más de 20 millas náuticas mar adentro, convirtiéndolo no solo en un símbolo histórico de A Coruña, sino también en un elemento plenamente operativo dentro del sistema de señalización marítima del Atlántico europeo.

Un faro en uso continuo
Uno de los aspectos más fascinantes de la Torre de Hércules es que sigue funcionando como faro operativo, exactamente igual que lo hizo en época romana, aunque con tecnología moderna. Su señal luminosa guía barcos que navegan por una de las costas más desafiantes de Europa.
Además de su valor histórico, la Torre continúa desempeñando un papel esencial en la seguridad marítima. Su luz, que hoy alcanza decenas de kilómetros, está integrada en el sistema de navegación costera y se coordina con otras señales y dispositivos electrónicos que ayudan a los navegantes a orientarse. Este funcionamiento ininterrumpido a lo largo de casi dos milenios convierte al faro en un símbolo excepcional de continuidad técnica y cultural, donde la ingeniería romana y la innovación contemporánea conviven en un mismo monumento.

Ubicación privilegiada sobre el Atlántico
La torre se alza sobre una colina en la entrada de la bahía coruñesa, rodeada de un gran parque escultórico y senderos que ofrecen vistas espectaculares del océano. El entorno, abierto y rocoso, muestra la fuerza del mar Cantábrico y la importancia estratégica que siempre tuvo este enclave.


Leyendas y simbolismo

La Torre de Hércules no solo forma parte de la historia, sino también de la mitología. Una de las leyendas más conocidas cuenta que el héroe Hércules derrotó al gigante Gerión en este lugar y enterró su cabeza bajo la torre, dando nombre así al faro.
Otra leyenda medieval relaciona el lugar con el origen de la ciudad de A Coruña: alrededor del faro se habría fundado la primitiva población Brigantium.
Patrimonio de la Humanidad
En 2009, la Torre de Hércules fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconociendo su valor histórico, arquitectónico y simbólico. Hoy es uno de los iconos más representativos de Galicia y una visita imprescindible para cualquiera que viaje a A Coruña.
Una visita que combina historia y paisaje
Recorrer su interior es como viajar en el tiempo: desde los restos de muros romanos hasta las ventanas neoclásicas y el mirador superior. Al salir, los senderos de la costa y el parque escultórico completan una experiencia única, donde la naturaleza y la historia conviven en perfecta armonía.





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